martes, 15 de noviembre de 2011

Matrix

Matrix, una película basada en en la ilusión de donde vivimos. Su protagonista Neo descubre que el mundo en el que creía vivir no es más que una simulación virtual a la que se encuentra conectado mediante un cable enchufado en su cerebro. Los miles de millones de personas que viven (conectadas) a su alrededor, están siendo cultivadas del mismo modo para poder dar energía a las máquinas. Esta ilusión (o simulación interactiva) es conocida como The Matrix: La matriz.
La pregunta es de que tan parecida es esta película a nuestra realidad?

Quiero empezar el análisis con esta frase de la película que me llamo mucho la atención:
"Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar, pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo, no sabes lo que es pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente. Y te está enloqueciendo."

Los mitos de distintas culturas, las particulares visiones de las tradiciones místicas, y las explicaciones de maestros ascendidos y seres extrafísicos cuyas enseñanzas han sido telepáticamente canalizadas por humanos con inusuales capacidades de percepción extra sensorial, coinciden de manera prácticamente unánime en hablar de una "caída" o "descenso" del Espíritu al mundo de la materia o el plano físico, que es la Matrix.

El Uno o el Gran Espíritu, cuya esencia es el Amor y cuya vocación es la Creatividad, se extiende a sí mismo o se subdivide en partes individuales pero a la vez perfectamente unidas e integradas al Todo.

Esta subdivisión se lleva a cabo en una forma que nuestros científicos llamarían holográfica, puesto que cada parte conserva en sí misma el Todo. Las partículas espirituales que conservamos la misma esencia y el mismo poder creativo del Creador, creamos a nuestra vez ilusiones, juegos o experimentos para conocernos a nosotros mismos explorando las diversas manifestaciones del Uno.

Dentro de estos juegos o experimentos, uno de los más arriesgados consiste en olvidarse completamente de nosotros mismos, de nuestra identidad espiritual y de nuestro Creador. Para ello creamos una Matrix que es un auténtico simulador de limitaciones respecto al poder y la creatividad ilimitadas del mundo del Espíritu.

Luego nos metemos en el simulador donde no hay eternidad y ubicuidad, sino tiempo y especia; donde no hay unidad sino división, donde no recordamos que somos Espíritu, y creemos que somos cuerpos... Y el juego consiste en recordar lo que en verdad somos para poder salir de la Matrix.

Algunos seres nunca se han encarnado en una "dualidad" porque consideran que éste es un juego demasiado peligroso por el dolor, el miedo y el desamor que son los subproductos del olvido de uno mismo. Otros seres en cambio valoran mucho la incursión en la dualidad por el tipo de experiencias que se pueden tener dentro de ella.

Aquí difieren bastante las opiniones. Hay quienes hablan de "la caída" como un error debido al deseo de especialidad y/o de poder que algunos seres sentimos; otros dicen que ocurrió debido a la fascinación que como Espíritus desarrollamos por la materia; otros aseguran que éste es un experimento que se salió de proporción respecto a su propósito original; y otros más que es un experimento exitoso porque los seres involucrados en él estamos aprendiendo muchísimas cosas.

Sea como sea e independientemente de las valoraciones que reciba la Matrix, todas las fuentes coinciden en señalar que cada uno de los seres que creemos estar en esta ilusión colectiva, elegimos encontrarnos aquí por nuestra propia voluntad y, de igual forma, tenemos el poder de elegir salir de ella cuando en verdad lo deseemos.

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